- Rescató la memoria vital de la pedanía a mediados del siglo XX, a la que se refirió en una muy emotiva intervención como su “paraíso de los recuerdos”.
- Pablo Toledano le ensalzó por encarnar “el espíritu y las raíces de esta aldea”.
La Estación, barriada pedánea de Brazatortas, inauguró al caer ayer la tarde sus fiestas patronales en honor a la Divina Pastora con un pregón, el que ofreció desde el corazón y los recuerdos el doctor Inocente Benadero Díaz-Flores y que fue todo un testimonio en primera persona de vivencias personales plenas de sentimiento.
Previamente a su intervención, en el interior de la iglesia que estaba llena de asistentes, el alcalde, Pablo Toledano, destacó la importancia de contar con un pregonero que, según anticipó y así se pudo comprobar a continuación, “encarna a la perfección el espíritu y las raíces de esta aldea”.
El primer edil mostró el orgullo de la Corporación municipal, representada por distintos miembros del equipo de Gobierno y con la presencia también del presidente de la Asociación de Vecinos ‘La Igualdad’, Lucas Caballero, por consolidar la tradición del pregón con figuras de la relevancia humana y profesional del médico torteño.
En este caso, Inocente, profesional de reconocida trayectoria médica, ofreció un discurso que rescató del olvido la vitalidad de una aldea que, en sus propias palabras, fue en su niñez un “universo mágico” y un “paraíso de los recuerdos”, entre ellos la construcción del propio templo de la cual fue testigo cuando apenas tenía cinco años.

El doctor, que desarrolló su labor facultativa en municipios como Puertollano o Aldea del Rey y que dirigió el control de la Covid-19 en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, quiso que sus primeras palabras fueran para sus padres, Sagrario y Leandro, de quien compartió una imagen imborrable: “Lo recuerdo subido a una escalera grande, poniendo cables alrededor de esta Iglesia para hacer la instalación eléctrica”.
Aunque nacido circunstancialmente en Herencia, Benadero reivindicó su identidad como “estacionero” de corazón. “Mi patria chica es La Estación, donde me crie, donde crecieron mi cuerpo y mi alma, y donde se creó mi universo”, aseveró.
El pregonero, que en su juventud compaginó su formación académica con su pasión por el atletismo y el fútbol, llegando incluso a ser alcalde de Viso del Marqués antes de priorizar su vocación médica, dedicó gran parte de su intervención a reconstruir la fisonomía de la aldea de mediados del siglo XX. Con gran precisión, el doctor Benadero Díaz-Flores invitó a los presentes a visualizar la barriada de hace 60 años.
Asimismo, destacó la importancia de servicios hoy desaparecidos, como la centralita de teléfonos, la oficina de Correos, la posada o el silo para el cereal, asegurando que, sociológicamente, La Estación funcionaba como un pueblo con plenas capacidades.

Y especialmente emotivo fue el bloque dedicado a profesiones y personas que daban alma a tanta actividad, rindiendo así tributo a agricultores, ferroviarios de RENFE, carpinteros, maestros y jornaleros, pero sí quiso hacer hincapié especial en las mujeres de la época: “Junto a ellos, todo un pequeño ejército de heroínas: las esposas, madres y hermanas”.
Describió así una actividad comercial y social hoy difícil de imaginar. “El pueblo de entonces rezumaba vida”, recordó, enumerando la presencia de tiendas de comestibles, tejidos y ferretería, panaderías, carnicerías, zapaterías, barberías y hasta una “fábrica de harinas, molinos de aceite y un pequeño negocio familiar donde fabricaban gaseosas”.
Para el pregonero, aquella era una sociedad “humilde pero orgullosa, desigual pero no clasista”, que desarrollaba su existencia al compás del ferrocarril. “Haciendo un símil con la exitosa novela de María Dueñas, aquel tiempo nuestro fue un tiempo entre trenes”, dijo, señalando cómo el pitido de las máquinas de vapor marcaba las horas de la vida cotidiana.
En su pregón, Inocente se detuvo en detalles entrañables que conectaron con la memoria de los más veteranos. Recordó cómo, de niño, usaba un “pañuelo impoluto y planchado” que le daba su madre para arrodillarse en el suelo de tierra de la antigua iglesia y no mancharse el pantalón.

También evocó la escuela que “olía a carbón de estufa y a madera vieja de pupitre”, donde los niños recibían la leche en polvo de la ayuda americana y estudiaban con la Enciclopedia Álvarez bajo el severo lema de que “la letra con sangre entra”.
No faltaron alusiones a las noches de invierno en torno al “brasero de picón”, las incursiones infantiles para cazar pajarillos o buscar nidos, “cuando aún no teníamos conciencia ecologista” precisó, y la ilusión de viajar a Puertollano semanas antes de las fiestas para “comprar ropa y estrenarla esos días”.
En el tramo final, el doctor Benadero, quien confesó que cada vez que vuelve a La Estación siente que “pisa tierra firme, como el marinero que llega a puerto”, apeló a la responsabilidad de los vecinos para mantener viva la barriada. “No dejemos nunca que nuestra querida tierra sea un lugar donde habite el olvido”, pidió citando a Luis Cernuda.
Y tras recordar las tradiciones de la Candelaria, el Carnaval y las funciones de teatro que organizaba el párroco, el pregonero cerró su intervención citando el himno oficioso de la aldea: “Con paso firme, siempre adelante, marcha constante nuestra Estación”. Y dando vítores a la Divina Pastora y a La Estación, el pregonero dio por inauguradas las fiestas del presente año.
Tras ello, el concejal de Festejos, Julián Calvo y el alcalde, quien también agradeció a José Carlos Carrión la sugerencia de encargar a Inocente Benadero Díaz-Flores el pregón, estregaron a éste una placa conmemorativa del acto y se dio paso a la actuación en el propio templo de la Coral de Mayores de Puertollano, dirigida por Domingo Ruiz.

Corte de cinta inaugural
La tarde había comenzado con el pasacalles musical de autoridades, pregonero y vecinos, junto a la Charanga Tatum-Tatum, por distintas vías urbanas y que desembocó junto a la carpa de eventos festivos, donde ya se hizo entrega de los trofeos a las personas ganadoras de los torneos de mesa celebrados en fechas anteriores.
Allí, instantes antes, ante el monolito de la plaza sita junto a la calle José Poveda, se procedió al corte de cinta inaugural, en un momento que también marca el inicio de unas celebraciones para las que, en próximas ediciones, el Ayuntamiento de Brazatortas quiere incorporar al dominio público 900 metros cuadrados del casco urbano como recinto ferial.
Este sábado y domingo, La Estación vivirá los principales actos lúdicos y musicales para todas las edades, desembocando mañana en el día grande con que se rendirán honores a la Divina Pastora, cuya imagen partirá en procesión a las ocho de la tarde, tras la función solemne que tendrá lugar al mediodía en su iglesia.
Last modified: 30 de mayo de 2026
